
Modelos de internacionalización flexibles ganan terreno frente a esquemas tradicionales; el reto ya no es la falta de oportunidades, sino la velocidad para activarlas.
Ciudad de México, 17 de noviembre de 2025., Mientras el año llega a su fin, las empresas mexicanas afinan sus planes de expansión rumbo a 2026 con una prioridad clara: crecer en otros países de forma ágil, flexible y con menos fricción operativa.
Aunque el panorama económico global no luce espectacular, el FMI prevé un repunte moderado y la OCDE calcula un crecimiento del PIB de 1.1 %, las compañías en México no están pisando el freno. Por el contrario, la expansión internacional se consolida como una vía estratégica de crecimiento, especialmente en sectores como tecnología, servicios y comercio B2B.
“Muchas empresas mexicanas ya tienen todo para competir en el extranjero: talento, innovación y visión. La clave ya no está en abrir oficinas, sino en operar desde el primer día sin fricciones legales ni fiscales”, afirma César Camacho, ejecutivo con más de 25 años de experiencia en liderazgo regional, desarrollo de negocios y acceso a mercados en sectores como tecnología, salud y servicios financieros.
De acuerdo con Camacho, en el ámbito de los servicios digitales la ejecución puede ser prácticamente inmediata; sin embargo, subsisten retos que frenan la expansión: facturación local, cumplimiento fiscal y estructuras legales complejas que retrasan la entrada a nuevos mercados.
Internacionalización ágil: del modelo tradicional a las “subsidiarias bajo demanda”
México tiene una ventaja estratégica frente a otros países de la región: su cercanía con Estados Unidos y su creciente integración al ecosistema tecnológico de América Latina. Este contexto ha impulsado la adopción de modelos de internacionalización más ágiles, que buscan dejar atrás los esquemas largos y costosos de apertura de filiales tradicionales.
Camacho, hoy director global de operaciones en AlsoThere, plataforma de expansión ágil que forma parte de eSourceCapital Group, principal socio de Google en América Latina, explica que cada vez más empresas están migrando a modelos de operación simplificada, también conocidos como “subsidiarias bajo demanda”.
Estos esquemas permiten a las compañías:
Probar nuevos mercados sin constituir una entidad legal propia desde el inicio. Emitir facturas locales de forma ordenada. Operar con cumplimiento fiscal desde el primer día. Reducir el riesgo financiero y operativo en sus primeros pasos de expansión.
“Es una forma más ágil y menos riesgosa de expandirse, especialmente en sectores como tecnología, servicios y comercio B2B”, señala.
El verdadero reto: la velocidad para activar oportunidades
Para el experto, el problema principal no es la falta de oportunidades, sino la velocidad para activarlas con orden.
“De cara a 2026, el gran reto será moverse con rapidez y precisión en un entorno que cambia todo el tiempo, porque la expansión ya no es cuestión de tamaño, sino de agilidad”, enfatiza Camacho.
Entre los desafíos operativos más frecuentes para las empresas mexicanas que buscan crecer en otros países, menciona:
La emisión de facturas locales en los mercados de destino. El cumplimiento fiscal y regulatorio en diferentes jurisdicciones. La ausencia de una infraestructura legal clara para cerrar ventas transfronterizas en el corto plazo.
“Estos obstáculos, aunque técnicos, pueden frenar la entrada a nuevos mercados o posponer decisiones clave”, añade.
Expansión internacional: más accesible de lo que muchas empresas imaginan
En este contexto, las soluciones de expansión ágil, las plataformas especializadas y las subsidiarias bajo demanda se presentan como aliados clave para las empresas mexicanas que buscan internacionalizarse sin perder el control de su operación.
Camacho concluye que, bien ejecutada, la expansión internacional no solo representa una vía de crecimiento, sino una alternativa realista y más accesible de lo que muchas organizaciones piensan:
“La expansión internacional puede representar no solo una vía de crecimiento, sino una alternativa realista y mucho más accesible de lo que muchas empresas imaginan”.
Con la mirada puesta en 2026, el mensaje es claro: las empresas mexicanas que logren combinar visión estratégica con modelos de internacionalización ágiles serán las que capitalicen primero las oportunidades globales.
