La paradoja de Coahuila: lidera la satisfacción con la vida, pero su tasa de suicidios supera la media nacional

Coahuila ocupa el primer lugar nacional en satisfacción con la vida, mientras su tasa de suicidios supera el promedio de México. Jornadas laborales extensas, bajos ingresos, pobreza laboral, hacinamiento y el costo de la vivienda abren una discusión sobre qué significa realmente tener calidad de vida.
SALTILLO, COAHUILA.— Coahuila encabeza un indicador que cualquier estado mexicano desearía presumir: sus habitantes son quienes reportan la mayor satisfacción con la vida de todo México.
La Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) colocó a Coahuila en el primer lugar nacional, con una satisfacción promedio de 8.85 puntos sobre 10, frente al 8.62 registrado en todo el país. (INEGI)
El resultado posiciona a Coahuila como la entidad con mayor bienestar subjetivo reportado por sus propios habitantes.
Pero otra estadística revela un contraste que merece atención.
Durante 2024, Coahuila registró una tasa estandarizada de 8.7 muertes por suicidio por cada 100 mil habitantes, mientras la tasa nacional fue de 6.9.
La diferencia coloca la tasa estatal aproximadamente 26% por encima del promedio de México.
Dos números resumen la paradoja:
8.85 de satisfacción con la vida.
8.7 suicidios por cada 100 mil habitantes.
Una cifra coloca a Coahuila en la cima del bienestar subjetivo.
La otra revela una problemática de salud pública que obliga a observar qué ocurre detrás de los promedios.
Coahuila: primer lugar nacional en satisfacción con la vida
La ENBIARE analiza cómo las personas evalúan su propia existencia, sus estados de ánimo, su propósito de vida y la relación de estos elementos con su entorno personal, familiar, social y laboral.
Coahuila obtuvo 8.85 puntos, la calificación más alta entre las 32 entidades federativas.
El promedio nacional fue de 8.62.
Sin embargo, dentro de ese promedio existen experiencias profundamente diferentes.

El propio INEGI, a través de la ENBIARE 2025 encontró que las personas con indicios de depresión registraron una satisfacción con la vida de 7.55 puntos, mientras su balance anímico descendió hasta 1.93, en una escala de -10 a 10. (INEGI)
El dato resulta revelador: una persona puede otorgar a su vida una calificación relativamente elevada y, simultáneamente, presentar un balance emocional considerablemente deteriorado.
Ahí aparece una de las claves para entender la paradoja de Coahuila:
satisfacción con la vida y salud mental cuentan historias diferentes sobre el bienestar humano.
Suicidios en Coahuila: una tasa 26% superior al promedio nacional
Las Estadísticas de Defunciones Registradas del INEGI muestran otra dimensión de la realidad social.
En 2024, México registró 8 mil 856 suicidios.
Coahuila presentó una tasa estandarizada de 8.7 por cada 100 mil habitantes, frente a 6.9 a nivel nacional.
El dato coloca a Coahuila entre las entidades con tasas superiores al promedio del país.
El contraste adquiere especial relevancia cuando se coloca frente al liderazgo nacional de Coahuila en satisfacción con la vida.
Un estado puede presentar buenos indicadores de empleo, desarrollo industrial, infraestructura y bienestar general mientras determinados grupos de su población atraviesan circunstancias económicas, familiares o emocionales completamente diferentes.
Coahuila trabaja: más de 350 mil personas superan las 48 horas semanales
Coahuila es uno de los grandes motores industriales del norte de México.
Durante el primer trimestre de 2026 había aproximadamente 1.603 millones de personas ocupadas en el estado, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).
La industria concentraba alrededor de 596 mil trabajadores, mientras aproximadamente 474 mil estaban vinculados directamente con la manufactura.
Pero existe otro indicador.
350 mil 594 personas trabajaban más de 48 horas semanales.
Representaban aproximadamente 21.9% de toda la población ocupada.
Un año antes eran 305 mil 865.
En apenas doce meses, el grupo aumentó en aproximadamente 44 mil 700 trabajadores.
La jornada laboral promedio en Coahuila se ubicó en 42.5 horas semanales.
Esto significa que prácticamente uno de cada cinco trabajadores ocupados supera las 48 horas de trabajo por semana.
El tiempo también forma parte de la calidad de vida.
Tiempo para descansar, convivir con los hijos, mantener relaciones personales, practicar actividad física, acudir a consultas médicas o psicológicas y disponer de espacios de recreación.
Bajos salarios en Coahuila: 77.6% reporta hasta dos salarios mínimos
La estructura salarial permite observar otra cara del desarrollo industrial.
De los aproximadamente 1.603 millones de trabajadores ocupados registrados durante el primer trimestre de 2026:
618 mil 788 reportaron ingresos de hasta un salario mínimo.
Otros 625 mil 255 recibieron más de uno y hasta dos salarios mínimos.
En conjunto representan aproximadamente 1.24 millones de trabajadores, equivalentes a alrededor del 77.6% de la población ocupada del estado.
En contraste, únicamente 58 mil 152 trabajadores, alrededor de 3.6%, reportaron entre tres y cinco salarios mínimos.
Y solamente 17 mil 427 personas, aproximadamente 1.1% de los ocupados, reportaron ingresos superiores a cinco salarios mínimos.
Coahuila tiene industria, exportaciones, inversión y empleo.
Pero una parte considerable de quienes sostienen esa estructura productiva permanece concentrada en los primeros niveles salariales.
Pobreza laboral: el ingreso familiar también cuenta
Otro indicador ayuda a dimensionar la presión económica que enfrentan los hogares.
Durante el primer trimestre de 2026, 22.7% de la población de Coahuila se encontraba en situación de pobreza laboral.
El concepto identifica a la población cuyo ingreso laboral familiar por integrante resulta insuficiente para adquirir la canasta alimentaria.
En términos simples: prácticamente una de cada cuatro personas vive en un hogar donde los ingresos provenientes del trabajo por persona quedan por debajo del valor de los alimentos considerados básicos.
El ingreso laboral real per cápita de Coahuila se ubicó en 4 mil 282.72 pesos mensuales, expresados en pesos constantes del primer trimestre de 2020.
La cifra amplía la discusión sobre calidad de vida.
Tener empleo representa una parte de la ecuación.
La otra consiste en determinar cuánto puede comprarse con ese ingreso y cuánto queda disponible después de cubrir alimentación, vivienda, servicios y transporte.
Hacinamiento en Coahuila: cuando tener casa no significa tener espacio
La vivienda representa otra dimensión fundamental del bienestar.
De acuerdo con datos históricos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en 2018 alrededor de 94 mil personas vivían en viviendas con hacinamiento en Coahuila, equivalentes al 3.1% de la población estatal.

En 2008 eran aproximadamente 106 mil 300 personas, equivalentes al 3.9% de la población. (CONEVAL)
La reducción representa un avance, pero las 94 mil personas contabilizadas permiten dimensionar una realidad que suele desaparecer cuando únicamente se pregunta cuántas familias cuentan con vivienda.
Tener una casa y disponer de suficiente espacio dentro de ella son condiciones diferentes.
El hacinamiento aparece cuando la capacidad de una vivienda resulta insuficiente frente al número y las necesidades de sus ocupantes. La Organización Mundial de la Salud considera para su análisis factores como habitaciones, dormitorios y superficie disponible. (Iris)
Dormir, estudiar, trabajar, descansar, mantener una conversación privada o simplemente pasar tiempo a solas depende también de los metros cuadrados disponibles dentro del hogar.
Compartir habitación: el costo invisible de una vivienda pequeña
El hacinamiento permite observar la desigualdad desde otra perspectiva: la privacidad también está relacionada con la capacidad económica de una familia.
Para un hogar con mayores ingresos, el crecimiento de los hijos puede acompañarse con una vivienda más amplia, una habitación adicional o una mudanza.
Para una familia cuyo presupuesto se concentra en alimentación, transporte, servicios, renta o hipoteca, esa posibilidad puede permanecer fuera de alcance durante años.
Hermanos que comparten dormitorio durante la adolescencia; padres que duermen con hijos pequeños; jóvenes adultos que permanecen en el hogar familiar; habitaciones que funcionan simultáneamente como dormitorio, oficina y área de estudio forman parte de una realidad habitacional que va mucho más allá de tener un techo.
La Organización Mundial de la Salud reconoce precisamente al espacio habitacional insuficiente y el hacinamiento como asuntos de salud pública. Sus guías señalan que el hacinamiento puede generar estrés para la salud y el bienestar y recoge estudios en los que quienes vivían en hogares hacinados presentaban mayor probabilidad de reportar problemas de salud mental. (Iris)
La propia OMS identifica además la calidad insuficiente de la vivienda, el hacinamiento, el ruido y otros factores ambientales como elementos asociados con estrés e impactos sobre la salud mental. (Organización Mundial de la Salud)
Esto introduce una pregunta relevante para las ciudades industriales de Coahuila:
¿la vivienda que pueden pagar los trabajadores está creciendo al mismo ritmo que sus necesidades familiares?
Una vivienda puede cumplir con agua, electricidad, drenaje y techo y seguir ofreciendo poco espacio para la privacidad.
Y la privacidad también forma parte de la calidad de vida.
Cuando la casa deja poco espacio para estar solo
El problema adquiere otra dimensión al combinar vivienda pequeña con jornadas laborales extensas.
Una persona puede pasar más de 48 horas semanales trabajando y regresar a un hogar donde comparte dormitorio, sala, baño y áreas comunes con varios integrantes de su familia.
El espacio disponible para desconectarse, descansar o simplemente permanecer en silencio disminuye.
Para niños y adolescentes, una habitación compartida puede significar estudiar mientras otra persona duerme, habla o utiliza dispositivos electrónicos.
Para los adultos, puede significar adaptar constantemente sus horarios de descanso, intimidad y actividades personales a los de otros integrantes.
La OMS señala que los efectos del hacinamiento están relacionados precisamente con la disponibilidad insuficiente de espacio para vivir, dormir y realizar actividades domésticas. También reconoce que las restricciones de ingreso pueden llevar a los hogares a permanecer en viviendas con espacio insuficiente para sus necesidades. (Iris)
Así, la discusión sobre vivienda en Coahuila necesita avanzar de una pregunta básica —¿tiene casa esta familia?— hacia otra mucho más profunda:
¿qué calidad de vida permite esa casa?
Saltillo y el costo de llenar la despensa
El precio de los alimentos agrega otra variable al presupuesto familiar.
Saltillo ha aparecido en monitoreos federales recientes entre las ciudades con establecimientos que registran precios elevados para la canasta básica.
El 8 de junio de 2026, el monitoreo presentado por el Gobierno federal ubicó a Ley Praderas, en Saltillo, con una canasta básica de 942.10 pesos, el precio más alto del ejercicio nacional presentado esa semana.

La referencia establecida dentro del PACIC era de 910 pesos. (Gobierno de México)
El dato resulta especialmente relevante cuando se cruza con la estructura salarial y la pobreza laboral.
Alimentos, vivienda, transporte, servicios y deuda compiten cada mes por una parte del ingreso familiar.
El costo de vida adquiere así una importancia mucho mayor que el salario observado aisladamente.
La pobreza de tiempo también afecta la calidad de vida
Existe otro recurso que rara vez aparece en las mediciones económicas:
el tiempo.
Coahuila tenía más de 350 mil trabajadores laborando más de 48 horas semanales durante el primer trimestre de 2026.
Una jornada extensa reduce las horas disponibles para actividades personales.
El desarrollo económico puede medirse mediante producción, exportaciones, inversiones y empleos.
El bienestar exige incorporar otra pregunta:
¿cuánto tiempo queda después del trabajo para vivir?
Una persona necesita tiempo para dormir, alimentarse, hacer ejercicio, convivir, cuidar a sus hijos, mantener amistades, atender su salud y descansar.
La pobreza de tiempo también representa una dimensión de la calidad de vida.
El trabajador detrás de la potencia industrial
Cerca del 79.7% de la población ocupada de Coahuila corresponde a trabajadores subordinados y remunerados.
Son aproximadamente 1.277 millones de personas.
Para una parte importante de la población, la vida cotidiana gira alrededor de horarios laborales, turnos, transporte, productividad, salario y días de descanso.
En uno de los estados industriales más importantes de México, estudiar la calidad de vida requiere mirar más allá del número de empleos disponibles.
Importa también cuánto pagan.
Cuántas horas requieren.
Cuánto tiempo dejan disponible.
Qué prestaciones ofrecen.
Y qué posibilidades brindan para construir patrimonio y acceder a una vivienda suficientemente amplia.
Dos Coahuilas pueden existir al mismo tiempo
La aparente contradicción comienza entonces a adquirir otra dimensión.
Existe el Coahuila industrial.
El de las inversiones.
El de las exportaciones.
El de los empleos.
El de las familias que han construido patrimonio.
El de las personas que genuinamente califican su vida con nueve o diez.
Y existe simultáneamente el Coahuila de quienes trabajan jornadas extensas.
De las familias que ajustan el presupuesto cada quincena.
De quienes permanecen viviendo con sus padres durante más tiempo.
De los hermanos que comparten habitación.
De quienes destinan una parte considerable de su ingreso a vivienda y alimentación.
De las personas que funcionan diariamente mientras enfrentan agotamiento, ansiedad, depresión, soledad o una crisis personal.
Ambas realidades forman parte del mismo estado.
Felicidad y salud mental cuentan historias diferentes
El contraste entre satisfacción con la vida y suicidio muestra las limitaciones de utilizar una sola cifra para definir el bienestar de millones de personas.
Una persona puede sentirse orgullosa de su trabajo.
Puede valorar positivamente a su familia.
Puede amar la ciudad donde vive.
Puede sentirse satisfecha con los logros alcanzados.
Y simultáneamente atravesar estrés financiero, agotamiento, depresión, ansiedad o aislamiento.
Aquí vuelve a adquirir relevancia uno de los datos más interesantes de la ENBIARE 2025:
las personas con indicios de depresión calificaron su satisfacción con la vida con 7.55 sobre 10, pero su balance anímico cayó hasta 1.93. (INEGI)
Ese contraste ayuda a comprender por qué sentirse satisfecho con la vida y experimentar bienestar emocional pleno son conceptos diferentes.
Y quizá ahí se encuentra una parte fundamental de la paradoja de Coahuila.
8.85 de satisfacción frente a 8.7 suicidios
Los números construyen una fotografía compleja:
8.85 sobre 10 en satisfacción con la vida.
Primer lugar nacional.
8.7 suicidios por cada 100 mil habitantes.
Una tasa aproximadamente 26% superior a la nacional.
Más de 350 mil personas trabajando más de 48 horas semanales.
Alrededor de 77.6% de los trabajadores con ingresos reportados de hasta dos salarios mínimos.
22.7% de la población en pobreza laboral.
94 mil personas registradas históricamente en viviendas con hacinamiento.
Separadas, las cifras describen diferentes dimensiones de Coahuila.
Juntas abren una discusión mucho más profunda sobre el significado de calidad de vida en Coahuila.
¿Qué significa realmente vivir bien en Coahuila?
El primer lugar de Coahuila en satisfacción con la vida representa un indicador positivo.
Pero también ofrece la oportunidad de llevar la conversación hacia una nueva etapa.
La calidad de vida puede medirse por el empleo y el ingreso, pero también por el espacio disponible dentro de una vivienda, la privacidad, el descanso, las jornadas laborales, el poder adquisitivo, las relaciones personales, la salud mental y el tiempo disponible fuera del trabajo.
El desarrollo de Coahuila enfrenta entonces un desafío que trasciende las inversiones y los indicadores económicos.
Convertir crecimiento en bienestar cotidiano.
Transformar productividad en mejores ingresos.
Construir viviendas que respondan al tamaño y necesidades de las familias.
Crear condiciones laborales compatibles con el descanso y la convivencia.
Fortalecer el acceso a servicios de salud mental.
Y conseguir que el liderazgo nacional en satisfacción con la vida también pueda observarse en las condiciones materiales y emocionales de quienes habitan el estado.
Porque detrás del 8.85 que coloca a Coahuila en el primer lugar nacional existen millones de experiencias individuales.
Y es precisamente ahí —dentro de los hogares, los centros de trabajo y la vida cotidiana— donde se define verdaderamente qué significa vivir bien en Coahuila.
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