Psicobióticos y microbiota intestinal: especialistas explican la conexión entre el intestino y el cerebro

Especialistas explican cómo el eje microbiota-intestino-cerebro participa en la comunicación entre el sistema digestivo y el sistema nervioso, y analizan el creciente interés científico en los psicobióticos.
Ciudad de México, 01 de septiembre de 2026. — El intestino y el cerebro mantienen una comunicación constante mediante diferentes mecanismos del organismo. En este intercambio participa la microbiota intestinal, integrada por microorganismos que intervienen en procesos relacionados con la digestión, el sistema inmunitario y la producción de metabolitos capaces de generar señales hacia el sistema nervioso.
Esta relación, conocida como eje microbiota-intestino-cerebro, se ha convertido en un área de creciente interés científico por su posible participación en procesos vinculados con el estrés, el sueño y el bienestar emocional.
El doctor Rodrigo Corona Amezcua, especialista en psiquiatría, explicó que la comprensión sobre la relación entre el cerebro y el resto del organismo ha evolucionado conforme avanzan las investigaciones.
“Durante muchos años se enseñó que el cerebro era el órgano rector y que el resto del cuerpo obedecía. Hoy sabemos que el intestino mantiene un diálogo constante con el cerebro”, señaló.
¿Cómo se comunican el intestino y el cerebro?
De acuerdo con el especialista, esta comunicación ocurre a través de distintas rutas, entre ellas el nervio vago, el sistema inmunitario, los metabolitos producidos durante la digestión y la propia actividad de los microorganismos presentes en el intestino.
Estos mecanismos permiten entender al organismo como un ecosistema en el que diferentes sistemas mantienen una interacción permanente.
Dentro de este campo han cobrado relevancia los llamados psicobióticos, término utilizado para determinados microorganismos probióticos estudiados por su interacción con el eje microbiota-intestino-cerebro.
Los especialistas destacaron que los posibles efectos de estos microorganismos dependen de las características de cada cepa, por lo que los resultados asociados con una de ellas no pueden generalizarse automáticamente a todos los probióticos.

Lactobacillus plantarum PS128, una cepa bajo investigación
Durante la presentación se abordó específicamente Lactobacillus plantarum PS128, cepa originalmente aislada de hojas de mostaza fermentadas que ha sido estudiada en investigaciones relacionadas con estrés, calidad del sueño, ansiedad y determinadas condiciones neurológicas.
El interés alrededor de este tipo de microorganismos forma parte de una línea de investigación más amplia que busca comprender con mayor precisión cómo la composición y actividad de la microbiota pueden relacionarse con diferentes funciones del organismo.
Por su parte, Andrés García, CEO de M8, part of Arcera, explicó que el psicobiótico que contiene la cepa Lactobacillus plantarum PS128 fue presentado en México en 2023 y ahora retoma su disponibilidad nacional.
La estrategia contempla fortalecer su distribución mediante farmacias de cadena, plataformas digitales y otros puntos de venta, acompañada de información científica y orientación para su uso responsable.
La salud intestinal requiere un enfoque integral
Los especialistas participantes coincidieron en que el cuidado de la microbiota intestinal forma parte de un abordaje integral de la salud.
Una alimentación equilibrada, actividad física regular, descanso suficiente, relaciones saludables y un manejo adecuado del estrés son factores que pueden contribuir al bienestar general y al funcionamiento del organismo.
El avance de las investigaciones sobre el eje intestino-cerebro continúa ampliando el conocimiento sobre la relación entre microbiota, sistema nervioso y diferentes procesos fisiológicos.
En este escenario, los psicobióticos representan un campo de estudio en desarrollo que busca identificar qué cepas pueden generar efectos específicos, bajo qué condiciones y cuál puede ser su alcance dentro de estrategias integrales de salud.
