Psicobióticos abren nuevas vías para comprender la conexión entre el intestino y el cerebro

Ciudad de México, 28 de septiembre de 2026. La conexión entre la microbiota intestinal y el cerebro cobra relevancia dentro de la investigación científica. Especialistas destacan que ambos mantienen una comunicación bidireccional mediante señales nerviosas, inmunológicas y metabólicas, integrada en una red conocida como eje microbiota-intestino-cerebro.
El doctor Rodrigo Corona Amezcua, médico especialista en psiquiatría, explicó que el conocimiento sobre esta relación ha evolucionado hacia una visión integral del organismo, en la que el intestino participa activamente en un diálogo constante con el cerebro.
Esta comunicación ha impulsado el estudio de los llamados psicobióticos, microorganismos vivos específicos investigados por su interacción con la microbiota intestinal y por su posible relación con aspectos vinculados al bienestar mental.
¿Qué son los psicobióticos y cómo se relacionan con el cerebro?
El concepto de psicobiótico surgió en la literatura científica para describir microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, podrían generar beneficios relacionados con la salud mental a través de su interacción con las bacterias intestinales.
Su investigación ha avanzado hacia el análisis de cepas específicas y de los mecanismos mediante los cuales la microbiota participa en la comunicación entre el intestino y el sistema nervioso.
Corona Amezcua destacó que los efectos estudiados dependen de las características particulares de cada cepa, por lo que la investigación científica se concentra en microorganismos concretos y sus posibles aplicaciones.
Lactobacillus plantarum PS128: una cepa originada en hojas de mostaza fermentadas
Durante la presentación de un psicobiótico se abordó el caso de Lactobacillus plantarum PS128, cepa específica aislada originalmente de hojas de mostaza fermentadas.
Esta cepa ha sido objeto de investigaciones científicas relacionadas con factores como estrés, calidad del sueño, ansiedad y algunas condiciones neurológicas, áreas que forman parte del creciente interés por comprender la influencia de la microbiota intestinal en distintos procesos del organismo.
El estudio de PS128 se integra así a una línea de investigación que busca profundizar en los mecanismos del eje microbiota-intestino-cerebro y en la forma en que determinados microorganismos pueden interactuar con esta red.
¿Cómo se comunican el intestino y el cerebro?
La microbiota intestinal participa en procesos digestivos, inmunológicos y metabólicos. Las señales generadas en el intestino pueden relacionarse con el sistema nervioso mediante distintas vías.
Entre ellas se encuentran el nervio vago, la actividad del sistema inmunitario, las hormonas y diversos metabolitos producidos durante los procesos digestivos.
Esta interacción permite comprender al organismo como un sistema conectado, en el que distintos órganos y microorganismos participan en el intercambio permanente de información.
“Hablar del eje intestino-cerebro significa reconocer que existe una red de comunicación compleja. Se trata de comprender que ambos órganos intercambian señales y que la microbiota forma parte de ese diálogo”, explicó Corona Amezcua.
Alimentación, ejercicio y sueño forman parte del bienestar intestinal
Los especialistas participantes destacaron que el cuidado de la microbiota puede abordarse desde diferentes hábitos cotidianos.
Una alimentación equilibrada, la actividad física regular, un descanso suficiente, las relaciones saludables y el manejo adecuado del estrés forman parte de una estrategia integral orientada al bienestar.
El avance de las investigaciones sobre psicobióticos abre nuevas líneas de estudio alrededor de la relación entre microbiota, cerebro, estrés y sueño, al tiempo que refuerza el interés científico por comprender el papel que desempeña el intestino dentro del bienestar integral.
