
CDMX.– La senadora del PRI, Carolina Viggiano Austria, advirtió que la condición de ser mujer en México continúa representando un riesgo cotidiano, al enfrentar niveles de violencia, desigualdad e impunidad que ningún país que aspire a la modernidad debería tolerar.
La legisladora subrayó que los indicadores actuales reflejan una crisis profunda de derechos humanos, particularmente para mujeres y adolescentes. De acuerdo con cifras oficiales, en el país son asesinadas alrededor de 10 mujeres cada día, mientras que únicamente un porcentaje mínimo de estos casos logra una sentencia judicial, lo que evidencia fallas graves en el sistema de justicia.
Asimismo, señaló que siete de cada diez mujeres mexicanas han experimentado algún tipo de violencia, y que más del 40% percibe un salario inferior al de los hombres, aun desempeñando las mismas funciones laborales. Para la senadora, estos datos confirman que la desigualdad de género no es un problema aislado, sino un fenómeno estructural que requiere atención inmediata.
Desde esta perspectiva, Viggiano Austria exigió al gobierno federal políticas públicas concretas y medibles orientadas a garantizar la igualdad sustantiva, con especial énfasis en educación sexual integral, planificación familiar, prevención del abuso sexual y programas dirigidos a niñas, niños y adolescentes.
Advirtió además que la paridad de género no debe reducirse a una simulación institucional, sino traducirse en recursos, decisiones y acciones reales. En este sentido, cuestionó el impacto del centralismo y los recortes presupuestales que, afirmó, han limitado la operación de refugios para mujeres y retrasado la implementación de reglas claras para la atención de casos de violencia extrema.
La senadora también alertó sobre la escasez de personal especializado en salud sexual y reproductiva dentro del sistema público, situación que reduce la capacidad de atención para mujeres y adolescentes, particularmente en contextos de violencia o embarazo no planeado.
Finalmente, destacó que México registra más de 300 mil embarazos adolescentes al año, una cifra que coloca al país entre los primeros lugares de América Latina y que, en su opinión, evidencia la urgencia de replantear la estrategia nacional en materia de prevención, educación y acceso a servicios de salud.
